dissabte, 20 d’agost del 2011
dimecres, 17 d’agost del 2011
Todo cambia
Siempre quise ser ladrona de museos. Me fascinaba la idea de robar una gran joya, una estatuilla o algo similar y de incalculable valor después de haber diseñado un plan arriesgado e infalible. Quería ataviarme con un jersey y unos ajustados pantalones negros y marcando una figura impecable, deslizarme en una sala de museo eludiendo cámaras y todo tipo de alarmas hasta hacerme con el botín. Una joya con un nombre compuesto y exótico, en el que seguramente figurarían términos como El Cairo o Alejandría. Y una vez con mi botín, saldría del lugar sin apenas levantar una mota de polvo, deslizándome por una tirolina hacia el edificio contiguo, donde habría una fiesta a la que curiosamente estaría invitada, meterme en unos aseos y cambiar mi estampa negra por un vestido ajustado, rojo, sensual y de escándalo, para que todos recordaran haberme visto y que, además, me quedaría como un guante. Algún tipo me invitaría a “una copa” y yo aceptaría, mientras notaría como se clava en mi escote el preciado diamante.Me sentiría poderosa y sexy.
diumenge, 31 de juliol del 2011
Pasar a la acción y dejar de quejarse
Cada día oigo la palabra crisis.. no sé, ¿unas cincuenta veces? La oigo en la radio a las siete de la mañana y cuando llego al trabajo. El mundo está en marcha, la crisis continua, las agencias de calificación casi entierran a España el viernes... ¡Ahora que iban a dar buenos datos sobre el paro y el déficit!...Algún día, la historia juzgará a las agencias de calificación.
Crisis, crisis, crisis... la menciona Carlos tomando café en el bar mientras busca en su móvil el último tweet. La leo en todos periódicos y me la cita por teléfono un invitado del próximo martes. Tanto hablar de ella no puede traer nada bueno, se autoestimula, se crece, se hace enorme como una bola de nieve y nos empequeñece, nos hace débiles, le permite que se nos meta encima como una rémora... que invada nuestro organismo y nuestro ordenador como un parásito y nos dirija la vida.
Entre todos convertimos la pelota en una pelota rotunda e inmensa. La más grande jamás vista y contada... y si seguimos así, nos sobrevivirá porque invadirá con su perímetro nuestra vidas y nuestros satélites y se zampará nuestro sol.
Tanto hablar de ella, la hemos engendrado y convertido en monstruo y nos devorará el futuro.
Yo cada día la tengo presente en el trabajo y la menciono hasta la saciedad. Alimento al monstruo y le convierto en protagonista.
Preferiría actuar para matarla de hambre. ¿Cómo se consigue?
Al menos, que nos sirva para dejar la queja y pasar a la acción.
¿Nos hará más fuertes y sabios esta crisis? ¿nos permitirá quedar hartos de que otros gobiernen el cien por cien de nuestras vidas y decidiremos tomar las riendas nosotros mismos?